viernes, 18 de mayo de 2007

Entre la vida y la muerte se debate Pedro Emigdio Córdova Herrera, Jefe de Grupo de la Policía Estatal Investigadora (PEI), quien la noche de hoy fue baleado al llegar a su casa, ubicada a pocos metros de la Comandancia Centro de la Policía Municipal.
El ataque al representante de la Ley se realizó frente a su vivienda ubicada sobre la calle Manuel González, entre San Luis Potosí y Fronteras, cuando bajaba de su vehiculo de la marca Chevrolet, modelo reciente, placas UP-24081.
De acuerdo a versión de testigos, los sicarios abordaban un vehículo tipo sedán, al parecer de la marca Nissan, línea Platina, color plata, mismo en el que huyeron a pesar de la rápida movilización policiaca.
Quienes observaron la agresión manifestaron que uno de los sujetos se quedó tras el volante del vehículo y el otro disparó en varias ocasiones contra Córdova Herrera, quien ya había sufrido un atentado hace varios meses en Navojoa.
Del lugar del atentado, peritos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) recogieron varios casquillos de calibre .9 milímetros y al menos uno de “cuerno de chivo”.
En una ambulancia de la Cruz Roja, Córdova Herrera fue llevado a la clínica “Dr.Ignacio Chávez”, donde su estado de salud es reportado como de muy grave, por lo que se teme por su vida.
Al conocerse el hecho, el área fue asegurada por elementos de las diferentes corporaciones policiacas, acudiendo el agente del Ministerio Público Especializado en Homicidios y Lesiones Graves Dolosas.
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SE CREYERON IMPUNES, PERO LA RESPUESTA FUE IMPLACABLE
ARIZPE, Son.- Se sintieron seguros de que nadie los iba a seguir y eso los perdió. Por aire y tierra, la cacería de los sicarios fue implacable.
La caravana de las más de 15 camionetas en las que se movían fue ubicada por un helicóptero de la policía estatal casi 12 horas después de que habían ejecutado a cinco uniformados de Cananea.
Sobre ellos se fueron con todo hasta acabar a 15 de los delincuentes, que esta vez no pudieron y perdieron de todas, todas.
Al menos 10 de los 40 policías que abatieron a los sicarios durante el tiroteo que se prolongó casi cuatro horas aseguran: "La corretiza que les pegamos nunca la esperaron".
La alerta máxima continúa. Alrededor de 500 hombres rastrean al menos a 10 de los delincuentes que evadieron el cerco policial y se refugiaron en la sierra.
Luego del ataque y enfrentamiento con el grupo armado en el que murieron 22 personas, cuatro más fueron detenidas, entre ellas dos ex militares y un policía municipal de Hermosillo.
Para reforzar los operativos, ayer arribó a Sonora un centenar de agentes de la PFP.
El gobernador Eduardo Bours indicó que es un paso importante, pero se necesita fortalecer las corporaciones federales.
En Hermosillo, el hallazgo de una granada de fragmentación a unos 200 metros de la base local de la PFP generó una fuerte movilización.
En Michoacán, a menos de 48 horas de haber sido blanco de un atentado a balazos, José Alfredo Zavala Pérez, director de Seguridad Pública de Apatzingán, dimitió a su cargo por temor a nuevos ataques. En Jalisco, los padres de la regidora del ayuntamiento de Zapopan, Teresa López, fueron ejecutados en el interior de su departamento.